Radiografia a Beñat San Jose



"Se me pone la piel de gallina al pensar que puedo sacar campeón al CDA el próximo torneo", dice Beñat San José Gil (36), mientras revuelve su café en un céntrico local de la capital regional. Son cerca de las 4 de la tarde y el entrenador vasco de Club de Deportes Antofagasta se hace tiempo en su ajetreado día para relajarse. En solo unos minutos debe estar en el estadio para ver los videos del próximo rival de su equipo junto al plantel. Pero el tiempo parece no importarle.

Con una sonrisa conversa de todo, de su amado San Sebastián en donde viven sus padres y su novia, de la Real Sociedad y el sueño de su abuelo de verlo como jugador profesional debutando en Anoeta que el destino no pudo cumplir. Pero, por sobre todo, no deja de mencionar lo maravillado que está de la "Perla del Norte".


Hijo menor de un productor musical y de una costurera, disfruta del poco tiempo que le deja el CDA para ver más fútbol, conocer la ciudad y trotar por la costanera, añorando hacer historia con el cuadro albiceleste.


¿Cómo fue su niñez en San Sebastián?

-Muy tranquila y con mucho fútbol. En el colegio estábamos pensando a qué hora el recreo para ir a jugar. En cualquier parón que teníamos jugábamos al fútbol.

Ya en la tarde seguíamos, porque donde yo vivía estaba una cancha de baby fútbol y eso era adecuado para adquirir destrezas a muy temprana edad.


¿Cómo le iba en el colegio?

-La verdad es que me iba muy bien y muy mal al mismo tiempo. Porque lo que me gustaba lo sacaba rápidamente, no así lo que no me gustaba.


¿Cuáles eran sus asignaturas preferidas?

-Me gustaba la filosofía, la historia, luego la física. A esa edad comencé a ir a selecciones o por la Real Sociedad y no tenía tanto tiempo como mis compañeros y prefería las asignaturas que me gustaban solamente.


¿En qué minuto comenzó su 'amor' por el fútbol?

-Yo creo que desde el momento que descubrí que con un balón se puede armar un juego. Poniendo dos piedras o mochilas como arcos, permitiendo juntarse con los amigos del barrio. Ahí comienza la pasión por el juego.

Usted es hincha de la Real Sociedad, ¿cómo surge esta afición al equipo?

-Es fue más por mi abuelo que me llevaba con él, me 'colaba' con él al campo antiguo de Atocha. Mi abuelo era socio de la Real Sociedad. Yo era pequeño y tenía el asiento al lado de la cancha, donde se veía todo, los jugadores y el banquillo.

¿Estuvo en las inferiores de la Real Sociedad?

-Sí, incluso el último de mi generación, Mikel Aranburu, que tantos años fue capitán del equipo se retiró el año pasado. Fue una generación, la del '79, muy gloriosa.


¿Y por qué no llegó al profesionalismo?

-Tuve una fuerte lesión de rodilla y eso me dejó fuera de toda opción de llegar al primer equipo.


¿Cuáles eran sus características dentro del terreno de juego?

-Era un jugador de buen pie, soy zurdo. Veía muy fácil el fútbol al tener buen trato de pelota. Dependía mucho de mi velocidad y la lesión me hizo bajar un poco el poder físico.

En esa época, más por el País Vasco, se realizaba un juego bastante duro. Pasé a ser un jugador irregular, y a los 19 años tuve una segunda lesión y me di cuenta que ya no podía seguir.


¿Siente frustración por no haber jugado profesionalmente?

-Sí, un poco. Cuando uno está activo y ve que se está quedando un poco atrás comienza a frustrarse. Pero tuve otros sueños a temprana edad. Uno no sabe lo que es desgracia o bendición y me di cuenta que podía ser técnico siendo un chico.


¿En qué minuto se dio cuenta que podría ser entrenador?

-A mí me gustaba mucho el ambiente en el camarín. Me gustaba animar al grupo, y ellos me respetaban porque la lesión me alejó de las canchas. Siempre alentaba, siempre aportaba.


Papá músico


¿Qué música prefiere Beñat San José?

-La verdad es que a mí me gusta todo tipo de música. Me puede gustar desde el clásico hasta el pop, incluso he ido a conciertos de heavy metal. Acá ponen mucho reggeatón en el vestuario y me encanta. Da igual el estilo de música si tiene buena melodía. Otra cosa que me gusta es la música en directo, en vivo.


¿Cuál es el concierto que más le ha gustado?

-Sin dudas alguna el de Michael Jackson en Oviedo, al norte de España, en 1992 con el 'Dangerous Tour'.


¿Por qué ese?

-Porque fue espectacular. El tipo salió con un cohete y se propulsó por el escenario. También me gustó uno de Bruce Springsteen en San Sebastián y el Grupo Coral Donostiarra en donde cantaban mis padres.


¿Pero cuál es su artista preferido?

-Michael Jackson, seguro. Me gusta mucho Juanes y Alex Ubago. A él lo conozco, es de mi ciudad. Me gustan mucho sus canciones, y me gustaría mucho que viniera a Antofagasta.


¿Ha escuchado la música chilena?

-Sí, he escuchado algo pero como hay mucha mezcla en las radios cuesta distinguirla. El otro día escuché a La Ley y me pareció un muy buen grupo.


¿Y le gusta leer?

-Sí, bastante.

¿Qué ha estado leyendo últimamente?

-Comencé a coleccionar los libros de Paulo Coelho.


¿Tiene alguna otra colección?

-Desde pequeño comencé a coleccionar camisetas de fútbol.


¿Qué hace en los tiempos libres?

-Me relaja mucho ver fútbol que no sea de nuestra competencia, porque no tenemos tiempo para ver otras ligas ya que en semana vemos al CDA y a los rivales. Cuando hay un rato libre, veo un partido de Champions League y me relajo porque no lo analizas. En las noches me gusta ir a correr por la costanera, porque es maravillosa. También me gusta ir a comer al Terrado y cuando hay que hacer algo en el consulado, me paseo por el centro. Me encanta el centro de Antofagasta y la ciudad completa.


Por lo visto usted está 'enamorado' de esta ciudad…

-Eso es verdad, y tengo que decir que cada vez más. Acá llegas y no prestas atención a la ciudad, pero el clima y luego la gente comienza a mostrarte lo bello de esta ciudad. Aparte es bien variopinta, con muchas culturas, muy colorido. San Sebastián está en la costa y por eso me gusta tanto el mar. Ir por la costanera corriendo y escuchar el mar es una maravilla.

Familia


¿Usted se vino sólo a Antofagasta o con su pareja?

-Yo tengo novia, pero me vine solo acá para poder asumir de mejor manera mi labor. Por los horarios y la forma de vida era muy complejo y quería centrarme al 100% en mi trabajo. He antepuesto mi labor por la familia, pero de vez en cuando vienen visitas.


¿Su novia entendió esta situación?

-Sí, y lo tomó muy bien porque sabe cómo es mi trabajo. Yo soy de los que piensa que cuando se llega a un trabajo debe estar concentrado. Si las cosas se dan, se verá más adelante si nos instalamos acá.


¿Y ella a qué se dedica?

-Ella es odontóloga, de origen colombiano, pero de padres españoles.


¿Planes para futuro?

-Estamos encantados y sin dudas que hay planes. Siempre uno dice que su pareja es la mejor del mundo, por eso aprecio mucho cómo ella respeta mi espacio, mis proyectos y también mis visiones. Uno siempre va a estar bien, pero estando con su familia.

¿Y su novia conoció Antofagasta?

-Sí, ella ya vino y le gustó la ciudad. Mis padres también vinieron.


¿Qué les pareció la ciudad a sus padres?

-Les encantó. Mi padre es fan del fútbol y venía al estadio, en tanto a mi madre le encantó el casco histórico, el puerto y la costanera. En una semana ya sabían más que yo de la ciudad. Antofagasta acoge bien al extranjero y es una ciudad muy bonita. Yo estoy muy agradecido.


¿Cómo se lleva adelante esta 'misión' de salvar al CDA del descenso estando lejos de la familia?

-Con mucha ilusión. Y parte de la culpa de eso lo tienen los jugadores. Ha sido muy dura nuestra entrada, porque la exigencia ha sido bastante alta. Pero ver la forma en que entrenan los jugadores me hace creer en ellos, creer en el equipo. Yo veo la ciudad, la gente, las ganas que tienen los dirigentes y digo que tenemos que quedarnos en Primera División. La ansia de ver a la gente contenta me lleva a no extrañar.


¿Cómo ve su futuro en el CDA?

-Hay que ir paso a paso. Si se hacen bien las cosas la gente se puede entusiasmar aún más. Yo creo que el CDA tiene potencial de club grande.


¿Se quiere quedar en el club si se logra la permanencia?,¿el CDA tiene la prioridad?

-Sí, por supuesto. Uno de los primeros objetivos de un entrenador es que el club lo quiera renovar.

"Antofagasta acoge bien al extranjero y es una ciudad muy bonita. Yo estoy muy agradecido".

Usted tuvo un paso por Arabia Saudita, ¿cómo fue esa experiencia?

-Mi representante me ofreció irme allá luego que un club tomara la idea de contratar a entrenadores españoles. Ahí tomé el Sub 23 para luego pasar al primer equipo del Al-Ittihad.


¿Fue muy dificil vivir en ese lugar?

-Fue muy complicado en el principio. Lo bueno es que me manejaba en el inglés, pero es una cultura muy diferente. Tienen un arraigo muy fuerte con sus costumbres y te debes adaptar a eso.


¿Alguna anécdota de esa etapa en Arabia Saudita?

-Los rezos. Ellos rezaban cinco veces al día. A veces teníamos que parar las prácticas para que pudieran hacerlo. A mí eso me maravillaba porque se juntaban todos y era algo muy bonito de parte de ellos. Hicieran lo que hicieran paraban a rezar a la hora que corresponde.

#BeñatsanJose